Los tesoros de “Capilla del Monte”

Los tesoros de “Capilla del Monte”

Si buscamos en Google la “Capilla del Monte” nos encontraríamos con una ciudad y municipio del departamento Punilla a 109 km de la ciudad de Córdoba y 725 km de Buenos Aires,  se puede encontrar mucha información sobre su ubicación, su lugares turísticos, historia etc… pero realmente no cuenta toda la verdad sobre este pueblo que te enamora nada más entrar. Quizás su mayor magia sea precisamente el atractivo que desprende por sí sola, armonía, paz, felicidad, energía y tantas maravillas que podrían decirse … y que hablar de su gente, siempre dispuestas a ayudarte en todo lo que haga falta para que tu estancía allí sea la más confortable y lo más importante … para que regreses una vez más.
A cada paso que uno da se sumerge más en los encantos de este lugar,  la curiosa calle techada, su divertido carnaval, sus bellísimos paisajes, sus gratificantes campings, sus tiendas y el hecho de que puedes encontrarte con gente de todo el mundo o de tu misma ciudad en un lugar tan recóndito, pequeño, misterioso e inolvidable. Y precisamente sus enigmas son los que le han dado a este pueblo de 12.000 habitantes un lugar en el mundo de lo inexplicable, mires donde mires hay una historia que contar, un secreto que se oculta y muchas preguntas sin resolver.
Cuando recorres sus calles o sus alrededores siempre tienes a su monumental anfitrión siguiendo cada paso que das, el orgullo de los capillences, el gran Cerro Uritorco.  En el idioma de los Comechingones, “Uritu Urqu”, significa “Cerro de los loros”, con una elevación de 1949 metros sobre el nivel del mar. Pero no es solo un cerro que se contempla como simple paisaje, ya que la leyenda que encierra te atrapa el corazón.  Cuentan que Uritorco era un valeroso indio que cayó bajo el embrujo del amor al ver aquella morena indiecita llamada Calabalumba, con su bonita falda de lana, una camisa adornada y sus dos adorables trenzas. Tal fue su fascinación que la siguió escapando ella entre la gente. Uritorco no pudo olvidarla y no desistió hasta encontrarla nuevamente … Calabalumba le correspondió.
Pero ella era hija de un hechicero que jamás vería con buenos ojos aquel joven amor, pero ya era tarde, nada ni nadie podría arrancar a Uritorco de su corazón.  Una noche, en el cerco de los espinillos, se citaron y allí decidieron huir juntos aún sabiendo que no sería fácil … el hechicero lleno de rabia se convirtió en un oscuro demonio que los persiguió para acabar con sus vidas por aquella traición. En su huida se cruzaron en el camino de un “uturunco”, un jaguar con ojos de hombre que con ferocidad les mostró sus afilados dientes amenazadores. Ante aquella situación, temiendo por sus vidas, el joven indio Uritorco se transformó en un magnífico cerro y ella, en un hermoso río.  Cuando llegas a la orilla y sigues su recorrido puedes apreciar que surge como un manantial del pecho del cerro.  Es muy difícil no sentir como río y cerro desprenden una sensación de atracción extraña de bienestar.
Siendo esta una bella historia, Uritorco aún tiene otra leyenda sobre su antiguo origen. Cuentan, que los comechingones entregaron a los españoles que llegaron a sus tierras una antigua historia que se remonta años antes de la existencia de su tribu. Les contaron que hubo un cacique justo y recto gobernador, con perfecto dominio de la naturaleza y los cielos, un gran protector de su pueblo ante cualquier mal.  Sus conocimientos los había adquirido de una misteriosa cueva que solo él conocía. Pero existía una tribu enemiga que ansiaba los poderes del cacique Uritorco y que decidió atacarlos en busca de ese saber arcano. Con sus mejores armas, miles de hombres iniciaron el camino …
Pero cuanto más se obstinaban en llegar aquellos hombres a la tribu rival … más se perdían, las sierras se convertían en laberintos y zonas desconocidas, el sol se reía de ellos cambiando de sitio y las estrellas erraban sus caminos. Fue una mañana que creyendo estar cerca de la ciudadela, a punto de un ataque inminente, casi atacan su propio poblado ,habían estado dando vueltas en círculo, Uritorco se había burlado de ellos.
Con el paso del tiempo, su mujer Calabalumba le dio dos bellas hijas, gemelas, tal era el parecido entre ellas que su madre debía marcarlas con carbón para diferenciarlas.  La noticia de aquél nacimiento llegó hasta los oídos de la tribu enemiga y una idea surgió. Decidieron apartar dos varones recién nacidos lejos de cualquier odio hacia el pueblo de Uritorco, ya que habían comprendido que sólo podrían acercarse hasta ellos las personas que no desearan ningún mal para aquel poblado.  Cuando ya fueron hombres  les enviaron en busca del pueblo del cacique, allí fueron bien recibidos, ellos no albergaban ningún oscuro sentimiento hacia aquellas gentes, no tardaron en enamorarse de las bellas hijas de Calabalumba y Uritorco casándose con ellas.  Con el paso del tiempo estos dos jóvenes quisieron visitar su tierra y así lo hicieron, allí los esperaban con deseo y curiosidad.  Emprendieron el regreso junto a sus esposas y su nueva familia, era el momento que tanto habían esperado para su venganza. 
De forma sigilosa y oculta fueron seguidos por los guerreros de la tribu donde nacieron,  los cuales iban señalando el camino para el resto de guerrilleros. Aquello fue una auténtica masacre , asesinaban a todo aquel que encontraban y aunque los esposos de las hijas de Uritorco eran hombres de paz no dudaron en defender a quienes ahora eran su familia, su tierra y sus mujeres, muriendo uno de ellos en el feroz combate.  El cacique fue apresado junto a uno de sus yernos, Uritorco no medió palabra alguna aún cuando su mujer e hijas fueron apresadas, torturadas y asesinadas. Cuenta esta otra  leyenda que cuando daba su último respiro su cara se transformó de tal manera que hasta sus enemigos se atemorizaron, dejó escapar un grito tan desgarrador que la tierra se abrió bajo  sus pies tragando a sus torturadores, el fuego ascendía desde las entrañas y caía desde los cielos y el cacique Uritorco se convirtió en cerro, al igual que sus hijas, las cuales podemos apreciar  hoy en el conocido como cerro “Las Gemelas”, su mujer en el río y el joven que murió defendiendo a su esposa en un rostro de piedra que se conserva en los “Terrones”…
(Vista del Cerro Gemelas)
(“Los Terrones”)
Solo sobrevivió uno de sus yernos gracias al cual  conocemos hoy esta historia.  Pero acaso creen que esto termina aquí? Uritorco tiene aún mucho más que contar…
Son muchas las personas que aseguran haber sido testigos allí de asobrosos e inexplicables encuentros, en 1915 siendo un niño Oscar Correas suegro del profesor de física atómica, José Álvarez López, salió a pasear por las cercanías del lugar perdiéndose y viéndose obligado a pasar la noche en el cerro Uritorco. Allí pudo observar como varios juegos de luces danzaban iluminando todo aquel terreno.  En 1928, una lugareña que paseaba como cada día  a sus cabras pudo observar durante 48 horas un objeto  que sobrevolaba la zona de “los terrones” y del que ella pudo describir nitidamente incluso hasta sus ventanillas.
En 1935, dos amigos decidieron ir hacia un pueblo vecino pero en el camino se encontraron a un ser con un traje de plástico muy brillante, al tenerlo de frente observaron que se había fijado en ellos, presos del pánico no hicieron movimiento alguno hasta que aquel ser desapareció. Pero sería en fechas más cercanas,  el 9 de enero 1986 cuando un jovencísimo Gabriel Gómez y la recordada Esperanza Gómez, observaron como un objeto volador no identificado iluminó el camino desde el cerro “El Pajarillo” hasta su propia casa.  A la mañana siguiente se encontró la huella más grande dejada por un OVNI en la zona del Uritorco, que constaba de 122 metros de largo por 64 de ancho.  El 5 de agosto de 1987 la huella de “El Pajarillo” dio nuevamente que hablar al desatarse en la zona un gran incendio que arrasó con todo, pero casualmente los 122 metros de largo y los 64 de ancho de aquella misteriosa “huella”  quedaron intactos…
Y así podríamos dar más y más fechas y huellas es tal el fenómeno que allí se concentra que si hablas con algún capillense no tendrá reparo en compartir sus propias experiencias o indicarte donde puedes informarte sin tomarte por ningún chiflado. Pero todavía hay más, los misterios no solo se encuentran sobrevolando sus cerros, también puedes encontrarlos en su interior. Hay quienes creen que bajo la serranía se encuentran unos pasadizos que llegan incluso hasta el océano a cientos de kilómetros, estos caminos pertenecerían a una ciudad subterránea denominada Erks, lo que a continuación os transcribo son extractos de diferentes espacios donde se habla de estos misteriosos senderos:
“La metafísica habla de la ciudad intraterrena de ERKS, palabra que corresponde al idioma cósmico, y según la ciencia hermética, lugar donde se dará la obra futura de regeneración de la especie humana. En su interior se encuentra el Templo de la Esfera y los tres espejos por los cuales hay un intercambio cósmico de datos con todas las galaxias y que también pueden seguir al detalle la vida de cada ser humano que habita en este planeta, sobre todo de aquellos que están en vías de desarrollar un intelecto superior de acuerdo a las leyes de armonía cósmica.”
“Una base extraterrestre que según los entendidos, puede detectarse dentro del denominado Triángulo de Terrera, cuyos vértices se asientan en el cerro Calaguala, en las cercanías de San Agustín, provincia de Córdoba; el otro vértice se encuentra en la localidad de Serrezuela y, su vértice noreste, se asienta en el Cerro Colorado, ambos también en territorio cordobés. La mencionada ciudad de Erks se ubicaría al noroeste del Sagrado Cerro Uritorco y en las cercanías de otro monte de la Sierra Chica, conocido como el Cerro Pajarillo.”

Incluso hasta nuestros días han llegado las historias de como aquellas tribus contemplaban grandes luces en el cielo que ellos interpretaban como “la energía” de los espíritus, e historias de hombres que caminaban por el cerro desapareciendo entre sus piedras de manera incomprensible, quizás esos “hombres”  provenían de la mítica ciudad intraterrena de Erks.  Aunque en la mayoría de las fuentes se habla de ella como una ciudad metafísica,  muchos no pueden dejar  de pensar en los extraños ruidos que provienen de la tierra, porque no son unos cuantos, ni docenas, ni siquiera cientos, son miles los testigos que han podido escuchar a lo largo de los años los ruidos que a modo de extrañas y enigmáticas maquinarias invisibles o explosiones de origen incierto perturban el silencio de este enclave.  Pero volvamos nuevamente la vista atrás,  en los años 30 en las cercanías del cerro Uritorco se hizo un descubrimiento que daría mucho que hablar,  un objeto con forma de bastón de piedra balsámica negra pulida, de una longitud de poco más de un metro y que los expertos databan en más de 8000 años de antigüedad. Actualmente a este objeto se le  conoce como “Bastón de mando”, aunque hay quienes también la llaman “Piedra de habla” porque se dice  de ella que desprende vibraciones que algunos interpretan  como “voces del más allá”. Según algunos entendidos este bastón proviene sin embargo, de algo más terrenal, los antiguos habitantes de la zona los comechingones.  

Pero en este lugar como ya hemos mencionado las leyendas se suceden. El caballero Parsifal perteneciente a  la  conocida orden de los templarios, llevó allí consigo ni más ni menos que el Santo Grial y la cruz de los templarios con el fin de depositarlo junto con el Bastón de mando para completar  así “la gran obra espiritual de hermandad entre los hombres.” De esta forma su viaje lo llevó a una extraña y desconocida tierra, lo que hoy es Argentina.  Se cree, que este bastón fue ordenado construir por el Cacique Voltán o Multán de los comechingones y que estuvo bajo el cuidado de Guillermo Terrera hasta noviembre de 1998, año de su fallecimiento.
Capilla encierra tantas leyendas, tantas historias y tantos misterios que sería imposible mencionarlos todos. Es un lugar donde sin ir más lejos, los coches  que transitan por la base del cerro Uritorco sufren frenazos violentos de manera involuntária, siendo el vehículo “arrastrado” hacia atrás inexsorablemente sin  que el conductor pueda hacer nada. Es un enclave también, en donde los niños que por desgracia  se extraviaron en  sus “Huertas malas” en plena y salvaje naturaleza, comentan a menudo la presencia de duendes y ondinas e inclusive algúna persona adulta, pudo también sentir las suaves caricias de estas últimas sin tener explicación alguna.  Capilla del Monte es un punto con una energía muy especial y debo decir que más allá de cualquier creencia hay algo que sí es muy cierto,  es tal la paz y la felicidad que emana aquel lugar, que en la despedida  es imposible no mirar atrás y como cómplice del gran “Cacique” prometer volver muy pronto…

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