La Muerte De Anita Garibaldi

La Muerte De Anita Garibaldi

Anita Garibaldi muere en los pantanos de Comacchio (Italia), en agosto de 1849. El General Garibaldi, a quien van siguiendo los pasos los “papalinis”, ni siquiera puede dar una sepultura digna a su esposa, sobre cuyos restos se entreteje una baja especulación. Corren los rumores más increíbles: se habla incluso de homicidio.


¿Cómo murió verdaderamente Anita?
 (Anita Garibaldi)
En los pantanos de Comacchio aparece semienterrado en la arena el cadáver de una mujer; la pobrecilla ha sido estrangulada, o al menos esto es lo que afirma en un principio el informe del médico legal. Se dan todos los elementos básicos para el comienzo de un escándalo político, y también para suscitar el interés de la gente. La fantasía popular se desencadena con mayor razón aún cuando se llega a descubrir que el cadáver no es el de una conocida, sino el de Anita Garibaldi, la esposa del Héroe de los dos Mundos. Es una noticia sensacional, un “escándalo” que agrada a mucha gente.
Sobre aquellos tristes restos se inicia entonces una especulación política, a la que el calificativo de “sucia” le queda bastante corto. Todos, sin excepción, juegan sobre el cadáver de Anita, acreditando las hipótesis más fantasiosas y absurdas. Cartas anónimas, reconstrucciones harto improbables, acusaciones sin fundamento, contraacusaciones igualmente risibles: es un juego sobre una carnicería, llevado adelante hasta la exasperación. Lo que está claro es que la verdad no interesa a nadie: lo único importante es enfangar todo lo posible al enemigo, o sea a aquellos que no ven en Garibaldi más que un aventurero sin escrúpulos, y que naturalmente no van a dejar pasar la ocasión de arrojarle encima un poco de lodo. En una palabra, todos andan peloteando sin el menor asomo de pudor, sobre el cadáver de Anita, contribuyendo a crear un halo de misterio difícil de disipar incluso a tantos años de distancia.

En este punto se inicia el escándalo sobre la muerte de Anita: el autor de la autopsia declara en un primer momento que la mujer ha muerto por estrangulamiento, y la policía acusa del mismo a los hermanos Ravaglia, que no obstante, son absueltos. Por su parte los “papalinos” afirman que quienes han matado a Anita han sido los “liberales”, a fin de librarse de tan incómodo fardo: mientras tanto, los liberales ponen en circulación una versión de los hechos, en virtud de la cual, Anita habría muerto estrangulada por la policía del papa. Para complicar aún más todo, se habla también de cierta cantidad de oro que supuestamente le habría sido robado a Anita, y el médico legal que había firmado la autopsia afirma que se ha equivocado: la mujer no ha muerto por estrangulamiento. ¿Entonces como murió?

 El descubrimiento

(Anita durante el paso del río Canavas)

En agosto de 1849, algunos muchachos encargados de cuidar el ganado juegan y se persiguen desde la playa. En un momento dado uno de ellos descubre una mano que surge de la arena y se detiene aterrorizado. El macabro descubrimiento es comunicado a los padres y posteriormente a las autoridades.
Se trasladan al lugar de los hechos el juez procesal Giuseppe Francesconi y el profesor y médico legal, Luigi Fuschini, que realizará la autopsia, en el curso de la cual extraerá del cuerpo de la muerta un feto de unos seis meses, de sexo incierto. Dado que el cadáver presente ojos y lengua salidos, y una laceración circular en el cuello, el médico legal declara que la muerte de la mujer se ha producido por estrangulamiento.
El 12 de agosto, el delegado pontificio en Rávena, informa al comisario pontificio el hallazgo del cadáver de una mujer y de su presunta identificación: “Extraída la arena que se extendía a una profundidad de medio metro, se descubrió el cadáver de una mujer de una altura aproximada de un metro y dos tercios, de una edad aparente entre treinta y treinta y cinco años, algo robusta, los cabellos separados ya de la piel y esparcidos entre la arena, eran de color oscuro, más bien largos. Se observó que tenía los ojos salidos y la mitad de la lengua también salida entre los dientes, así como la tráquea rota y una señal circular alrededor del cuello, señales inequívocas de haber sufrido un estrangulamiento. No se observó ninguna otra lesión en la periférica de su cuerpo; se apreció que le faltaban dos dientes molares de la mandíbula superior de la parte izquierda y otro diente, también molar, en la parte derecha de la mandíbula inferior. Seccionado el cadáver se encontró en estado de gravidez un feto de seis meses.
Vestía una camisa de lienzo blanco, una falda análoga de sournousm igualmente de lienzo, con fondo morado y floreado en blanco. No llevaba nada en pies y piernas, ni adornos en los dedos, el cuello o las orejas, pese a que estaban perforadas. Los pies mostraban que se trataba de una persona que era más bien de ciudad, ya que no presentaba callosidades en las planas.

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La gran masa de personas que desfilaron de otros lugares limítrofes, no supieron identificar el cadáver. No pudo determinarse el color de la tez por estar el cadáver en descomposición, en cuyo caso no presenta su color natural, ni se creyó oportuno transportarlo a un lugar más público para su reconocimiento, en razón del gran hedor que despedía, por lo que rápidamente fue enterrado de nuevo.
Todo esto conduce a pensar que se trata del cadáver de la esposa de Garibaldi, tanto por las noticias que se tenían de desembarco en la zona, como por su estado de gravidez. No obstante se están realizando las averiguaciones oportunas.
Escribe el conde Lovatelli que Anita recibió cristiana sepultura y que fue enterrada en el cementerio local, entre la cruz mayor y la valla del huerto, a fín de que posteriormente pudiera ser localizada por Garibaldi.

Varias hipótesis sobre su muerte
De las investigaciones practicadas en el lugar, la policía deduce que la mujer se había detenido en la granja del marqués guiuccioli. El 14 de agosto los hermanos Ravaglia ven aparecer en su casa al inspector Zeffirino Socci, que les arresta por su supuesta complicidad en el homicidio de “desconocida”.

 (La Granja propiedad del marqués Guicccioli)

El sumario avanza rápidamente. En base a los testimonios del doctor Nannini, que constató la muerte de Anita, y de todos los que estaban presentes en el momento del fallecimiento, se vio con claridad que los Ravaglia eran inocentes. También el profesor Fuschini reconoció lo apresurado de sus conclusiones y declaró su error: consistió éste en haber atribuido a estrangulamiento las señales de una rápida descomposición en la zona del cuello, dónde el calor de la arena había actuado con más intensidad, provocando la marca de los anillos traqueales, los cuales no derivan más que el efecto de la avanzada putrefacción.
El proceso concluye con un veredicto absolutorio. El propio mando austriaco destacado en Bolonia lo acepta en pleno y solicita la inmediata excarcelación de los acusados. Estos ni siquiera podían ser castigados por haber dado cobijo a Garibaldi, ya que en la época de los hechos aún no habían entrado en vigor las órdenes en las cuales se recordaba a todo el mundo la prohibición de prestar ayuda, hospedaje o favor en cualquier forma a los delincuentes, y el deber de buen ciudadano de rechazarlos y de prestar toda clase de ayuda para descubrirlos y entregarlos a la justicia.

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Reconocida en la proceso la inocencia de los Ravaglia, la propaganda papal hace divulgar la versión de una Anita muerta por la “canalla Liberal”. Según estas fuentes habrían sido precisamente los campesinos y los paisanos romañoles simpatizantes de Garibaldi quienes la acogieron gravemente enferma y la mataron para librarse de un personaje demasiado comprometedor.

 (Anita gravemente enferma en la granja “Le Madriole” del marqués Guiccioli)

Una vez consumado el delito, la habrían enterrado apresuradamente, tras haberla despojado de las joyas que llevaba encima.
La nueva pista adquiere cuerpo cuando monseñor Berdini recibe dos cartas anónimas en las que no sólo se da por cierto el homicidio de Anita, perpetrado por una secta de impíos, todos ellos amigos de Garibaldi sin principios ni religión.

Sin embargo y para enredar más el asunto, por la parte liberal también circula otra historia sobre el misterioso fin de Anita, por parte del escrito Bandi, ardiente garibaldiano, según el cual se decía como la pobra desgraciada fue atormentada en su miserable agonía y finalmente estrangulada por los agentes de la policía papal, cansados de llevar entre sus brazos a una moribunda, y deseosos de quitarse de encima aquella inútil y molesta misión.

 (Garibaldi en una de sus encarnecidas luchas)

Y así fue creído hasta el año 1859, en que una nueva versión dio un giro a como pudieron haber sucedido  realmente las cosas en aquella selva salvaje y desierta, que fue testigo de tantas escenas de horror en los días en los que curas y croatas volcaron todo su odio contra los garibaldinos errantes, rechazados por el mar y buscados hasta la muerte como si fueran bestias feroces.

La Muerte De Anita Garibaldi -II

Huido de Italia tras haber sido condenado a muerte por el tribunal militar de Génova, Garibaldi desembarca en América en 1835, combatiendo durante cuatro años con los insurgentes brasileños contra la dominación portuguesa. En el verano de 1839, en el puerto de Laguna Dos Patos, el héroe se encuentra con Ana María de Jesús, a quien todos llama Anita.

 (Garibaldi y Anita en un cuadro de la época)

Entre los dos nace inmediatamente una pasión arrolladora. Para su amor no son obstáculos la diferencia de edad (él tiene treinta y dos y ella dieciocho años), ni el hecho de que la joven esté casada desde hace cuatro años. Desde ese momento Anita estará siempre junto a su compañero, compartiendo peligros y sinsabores, batallas, emboscadas, fugas y marchas forzadas, que no fue obstáculo para que tuvieran cuatro hijos y se casaran posteriormente.

Garibaldi vuelve a Italia después de años de batalla contra Uruguay al servicio de Argentina. Anita le ha precedido unos meses antes. En Italia Garibaldi está presente en la Campaña de Lombardía y en la defensa de Roma, siempre en primera línea.

 (Interior de la modesta vivienda de los Garibaldi)

 En 1849, Anita se reúne con su marido en Roma, precisamente en el momento crucial de la batalla que la joven república mazziniana está librando contra los franceses. Es una empresa desesperada: la república capitula y los garibaldinos abandonan –roma dirigiéndose hacia Venecia. Es una fuga larga a través de media Italia en la que son continuamente atacados por el enemigo que no cesa de tenderles emboscadas. Anita instiga a los hombres a la resistencia y grita su desprecio a todos los que abandonan la empresa. Está en avanzado estado de gestación, pero continúa mostrando una gran fiereza sin darse cuenta de los peligros, las fatigas y privaciones que van mermando sus fuerzas.
De los cinco mil que salieron de Roma, cuando llegan a San Marino son apenas doscientos. Los que no han caído en las emboscadas, han desertado o se han dispersado. La columna de supervivientes intenta llegar a la mar a bordo de trece embarcaciones, pero en las lagunas de Comacchio caen en una emboscada. Garibaldi y Anita se salvan a duras penas junto con unos pocos compañeros.

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Anita, que se ha visto inesperadamente asaltada por la fiebre, y cuyo repentino malestar resulta más preocupante debido al avanzado estado de gestación en que se encuentra, quiere seguir a su marido a toda costa, que no quiere someterla a nuevas fatigas, pero ella le acusa de querer deshacerse de ella y abandonarla. Finalmente Garibaldi acaba por ceder.

 (En la embarcación)

En Cesenatico consiguen la forma de hacerse con una embarcación, pilotada de mala gana por un grupo de pescadores, pero en la noche del 2 al 3 de agosto, son casi todos capturados en la zona pantanosa de Comacchio por un bergantín. Garibaldi y algunos otros consiguen llegar a la orilla y llevar a Anita a tierra, la deposita en un campo de maíz. Anita siente que se muere pero no se desespera, solamente se preocupa por la suerte de su marido y de sus cuatro hijos lejanos.

Tras una primera parada en una cabaña, donde Anita es socorrida por la ciudad que habita en tan humilde morada, los fugitivos se encaminan hasta la alquería de la “Cavallina”, avanzando fatigosamente entre las marismas. Anita, montada sobre un asno, es sostenida por su marido. En la franja, la infeliz sólo puede beber un poco de agua.

Tras recobrarse un poco, se preocupa inmediatamente de su marido y le insta a que se corte su barba rubia que le hace demasiado reconocible. Igualmente cambia sus ropas por las de un campesino y es instigado, tanto como un deber para con su patria como para consigo mismo, a que deje a Anita al cuidado del médico del lugar, de probada fe republicana, y bajo la protección de sus amigos. Por el momento sería trasladada a la granja de Zanetto, y Garibaldi sería conducido a Leggero, al otro lado de la Laguna, pero ella insiste en que su marido no se separe de ella. Garibaldi, comprometido con ella por la gran inmensa deuda y reconocimiento que le tiene durante los años de lucha, accede a llevarla consigo hacia la Rávena, en donde les esperan otros compatriotas.

En la siguiente escala alcanzan el mar desde Comacchio. Anita yace sobre el fondo de la barca sobre un colchón que han puesto a su disposición probablemente los barqueros. Desde Comacchio continúan el viaje de agonía hacia el valle de Agosta. Garibaldi le limpia a Anita la saliva con un pañuelo de seda para poder apagar su sed, ya que no disponen de agua.
La agonía continúa durante varios días, presa de convulsiones y delirios, hasta que llegan a una granja en donde el doctor Nannini se percata inmediatamente de que la mujer está en las últimas. Su diagnóstico es fiebre perniciosa, o sea, malaria. Mientras la transportan, tendida sobre el colchón, por las escaleras de la vivienda para colocarla sobre la cama, Anita da el último suspiro. El doctor constata su muerte.

Confiado el cadáver a los propietarios de la granja, los hermanos Ravaglia, Garibaldi reanuda la larga fuga hasta Venecia.

Todo parece aclarado, pero  la especulación política a la que se vió sometido el caso, es las que esparce aquí y allá detalles inéditos, rumores y suposiciones, y la sombra del misterio continúa en el misterio.

Fuente de Datos:
*Anita Garibaldi – Grandes Enigmas de la Historia

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