El Incidente Hill – II parte – por Pedro Segura

El Incidente Hill – II parte – por Pedro Segura

REVELACIÓN

En el verano de 1963 se produjeron numerosos avistamientos provocando una alarma social en la localidad de Portsmouth. Multitud de habitantes lo testimoniaron, acrecentando la incertidumbre por toda la urbe. Ante este contexto y con la intención de calmar a los ciudadanos, se organizaron reuniones en la parroquia, produciéndose debates sobre la veracidad de estos acontecimientos, incluso se decidió establecer un protocolo de actuación para estos casos. El inconveniente era carecer de referencias sobre los mismos. Entonces, alguien propuso invitar al matrimonio Hill con la intención de obtener información y establecer una posible relación con lo experimentado por ellos y los avistamientos producidos en Portsmouth.
En septiembre del mismo año, los Hill, acudieron a la parroquia. También había sido invitado el capitán Ben Sweet, de la base aérea de Pease, muy popular por sus estudios hipnóticos.
Cuando los Hill, por una vez más, relataron lo que les acaeció aquella lejana noche de 19 de septiembre de 1961, el capitán Sweet no pudo evitar quedar fascinado por el testimonio.
Al término de la reunión propuso a los Hill someterse a una hipnosis voluntaria. Coincidiendo con la sugerencia que McDonald propuso al matrimonio hace tiempo atrás. El capitán Sweet estaba firmemente convencido de que encontrarían las respuestas a muchos de los interrogantes abiertos por el incidente. 
Y así fue como los Hill, motivados por el capitán Sweet, acudieron al Dr. Stephens y sugerirle la necesidad de someterse a una hipnosis. Fueron necesarias varias visitas, hasta que finalmente, el Dr. Stephens aceptó, pero con una condición: que primero consultara al Dr. Benjamín Simon, psiquiatra y neurólogo de Boston. 
El Dr. Simon era un especialista en hipnosis que adquirió una merecida notoriedad, durante la Segunda Guerra Mundial, por la aplicación de una técnica innovadora en aquel tiempo, la hipnosis regresiva, que fue utilizada en muchos soldados que sufrían traumas originados por la guerra. A través de dicha técnica, se lograba que los recuerdos y vivencias perdidas encajaran debidamente con la realidad vivida en aquellas situaciones trágicas. Con esto, se conseguía restablecer el equilibrio mental y emocional perdido.
El 14 de diciembre de 1963, fue la fecha marcada por el Dr. Simon, para comenzar con las consultas. El Dr. Simon, estuvo cerca de dos meses preparando al matrimonio Hill para las sesiones a las que se les tenían que someter. Eran pruebas a las que nunca habían sido sometidos, por lo que era necesario ese tiempo de adaptación.

El 22 de febrero de 1964, comenzaron las sesiones de hipnosis regresiva con carácter semanal tanto para Barney como para Betty. Seis meses de agotadoras sesiones fue el tiempo que tuvieron que soportar el matrimonio Hill. En el transcurso de ese tiempo, ninguno de los dos recordaba nada de lo que hablaban en las sesiones, el Dr. Simon les daba esa orden, durante las sesiones de hipnosis, para evitar que se influyeran mutuamente.
Unas semanas antes de terminar las sesiones, el Dr. Simon permitió que el matrimonio escuchara lo que se había grabado cuando se encontraban bajo hipnosis regresiva.
Transcripción literal de la grabación 
Oh, dios mío, no, no es posible -murmuraba Barney- es una nave gigantesca. Flotando. Está rodeada de ventanillas y…, hay seres que me observan a través de ellas. Pero… ¿Qué hace ahora? Se desplaza hacia el interior del bosque.
Barney estaba muy asustado, pero, de una forma automática, cruzó la carretera en dirección al objeto. Sin miedo, se acercaba cada vez más a ese extraño objeto. Betty, contemplándolo todo, en un estado de histerismo, gritaba desde el interior del automóvil, para evitar que Barney continuara.
Ahora Barney, podía distinguir con total claridad cerca de media docena de seres que le miraban pegados a las ventanillas. Todo ello, mientras la gigantesca nave descendía suavemente en su dirección.
¡¡Barney!! – vociferaba Betty exasperadamente desde el coche, presa del pánico -.
Barney distinguió en particular a un ¿hombre? que parecía ostentar una autoridad en la nave. Le miraba fijamente. Y por extraño que parezca, escuchó sus palabras en el interior de su cabeza y que le decía: No tengas miedo. No te muevas de donde estas
Pero Barney, despavorido salió corriendo con todas las fuerzas de las que disponía hacia su coche.
Betty, en parte tranquilizada porque le veía llegar, no podía evitar seguir gritándole para que corriera lo más rápido posible y entrara dentro del coche.
Barney entró precipitosamente en el interior del coche y mirándola le dijo: ¡Nos van a capturar! arrancó el auto y seguidamente escucharon un zumbido, y en contra de su voluntad, Barney dirigió el vehículo hacia el interior del bosque.
Cuando llegaron al punto elegido, el coche se detuvo. Barney intentó, en varias ocasiones, arrancarlo. El motor no respondía. Betty miraba aterrada por la ventanilla. Se encontraban rodeados de aquellos insólitos seres. Instintivamente, Betty, intentó abrir la puerta para huir pero ellos se lo impedían. Cuando ambos comprendieron la inutilidad de sus esfuerzos por huir, aquellos seres extraños los sacaron del coche. Betty, observó que Barney parecía inconsciente, por lo que le trasladaban arrastrándole, sujetándole por los brazos, describiendo con las punteras de sus zapatos un surco en la tierra. Betty caminaba forzadamente entre ellos.
¡Barney! ¡Barney! – le gritaba Betty – ¡Despierta! 
¿Barney? ¿Es ése su nombre? – Betty, sorprendida, miró a aquel ser que le preguntaba en su mismo idioma. Pero Betty no le respondió y continuó llamando a Barney.
¿Se llama Barney? – Betty, furiosa, seguía sin contestarle – No teman, no le haremos ningún daño – al escuchar estas palabras Betty se estremeció – Cuando los experimentos terminen, les llevaremos a usted y a Barney al coche para que continúen con su viaje – Betty sintió una especie de vértigo y un intenso miedo invadió todo su cuerpo. 
Llegaron a la nave y subieron por una rampa hacia su interior. Una vez dentro, los separaron. 
Barney, parecía recobrar la conciencia, y pudo ver que era llevado a una sala parecida a un quirófano. Lo tumbaron en una camilla. –¡No abra los ojos! – le ordenó una voz. Seguidamente notó calor, había un foco de luz que le apuntaba directamente, a pesar de mantener cerrados los ojos podía percibir la claridad que aquel reflector desprendía. Comenzó a sentir que le palpaban por todo el cuerpo. Por su cavidad vocal Siente que le introducen algún tipo de objeto en el oído y que inmediatamente es retirado. A continuación, experimenta frío en la ingle, como el que produce un objeto metálico al contacto con la piel. Pero en ningún instante siente dolor.
Betty, que se encontraba en otra sala sentada en un taburete, se hallaba desnuda. La obligaron a desnudarse y le habían colocado agujas por su cuerpo que estaban conectadas a una pantalla. Se trataba, sin dudarlo, de un reconocimiento exhaustivo y de carácter científico. Pero lo peor para Betty no había pasado. Uno de ellos la tumbó, llevaba una aguja distinta a las demás con la intención de introducirla por su ombligo. Betty comenzó a llorar por la impotencia y el dolor infligido.
¡No, nooo! ¡Me duele, me dueleee! – Uno de ellos le tapa los ojos con la mano mientras le dice que no sentirá nada que todo irá bien. En ese momento el dolor desaparece. Betty, recuperada en parte, le pregunta: 
¿Por qué esto? – Aquel ser la mira fijamente y le responde – Para comprobar si está embarazada – 
Después de esto, se retiraron dejándola a solas con el que representaba poseer el mando de la nave. Ese ser le transmitía confianza a Betty que ahora se encontraba relajada y no sentía dolor alguno por la prueba a la que había sido sometida. 
Nadie podrá creer lo que nos ha sucedido – exclamó Betty – Esto ha sido una experiencia increíble – No tenía duda alguna de que aquellos seres eran extraterrestres y le preguntó de donde procedían. Él, le mostró un mapa estelar. En este, había muchos puntos y líneas curvas, algunas unían un punto con otro. Había un gran círculo del que salían muchas líneas, estas eran más gruesas que las otras, que se unían a otro círculo cercano pero de menor tamaño. Le explicó que las líneas más finas eran rutas de expediciones y las más gruesas eran comerciales pero no le dijo cuál de esos puntos era su planeta. Posteriormente le indica a Betty que debe salir al pasillo, allí, se encuentra con Barney que tiene los ojos cerrados y es sujetado por los brazos, por un ser a cada lado. Los extraterrestres los llevan hasta el vehículo. Cuando entraron, escucharon de nuevo un zumbido, consecutivamente se encontraban en la carretera y muy excitados. No parecían recordar lo que les había acontecido anteriormente después del primer zumbido. Los dos se miraron en silencio, sin apartar su mirada Betty le preguntó a Barney: 
¿Crees en los platillos volantes?
¿Una prueba? 
El Dr. Simon, le reveló al matrimonio algo más que la grabación que acababan de escuchar: Un mapa. Bajo sugestión post-hipnótica, Betty trazó el mapa estelar que le mostró el extraterrestre cuando le preguntó de donde provenían. ¿Podría ser esto la prueba irrebatible que corroborara el testimonio de los Hill?
En los meses sucesivos, el dibujo que escenificaba el presunto mapa estelar fue objeto de estudio de numerosos investigadores. La conclusión a la que llegaron fue unánime; el mapa no tenía sentido. 
En 1966 se publicó un libro: Interruptep JourneyEl Viaje interrumpido– escrito por John G. Fuller, Jr., donde narra el incidente que aconteció al matrimonio Hill en la noche de 19 de septiembre de 1961. En el libro, Fuller, obteniendo el permiso para ello, transcribió el contenido de las cintas magnetofónicas grabadas en las sesiones de hipnosis a las que fueron sometidos los Hill. El libro popularizó el caso del matrimonio Hill por todo el mundo, inclusive, algunos ufólogos de la época, lo consideraron como el primer caso de abducción en pareja.
En febrero de 1969, fallece Barney de un derrame cerebral. Este hecho provocó que Betty se introdujera de pleno en el tema ufológico y paranormal, como terapia para combatir la soledad. Fue una etapa de intensa actividad para Betty que comenzó a dar charlas y participar en debates sobre el tema e incluso escribir sobre el mismo.
En los años 70, una profesora de Ohio, Marjorie Fish, interesada por el caso de los Hill, reabrió la investigación del presunto mapa estelar, se dedicó a buscar un paralelismo entre el dibujo de Betty y los mapas astronómicos de la época. En 1972 consiguió, según su criterio, identificar a las estrellas dibujadas, como Zeta 1 y Zeta 2, ubicadas en la Constelación Reticuli, solamente visible desde el hemisferio sur. Dichas estrellas están situadas a 37 años luz de nuestro sistema solar, en términos astronómicos esta distancia se considera lo suficientemente próxima como para aceptar que una supuesta civilización extraterrestre, tecnológicamente más avanzada que la de la tierra, realizara sus rutas comerciales por ese cuadrante.
Posteriormente, Charles W. Atterberg, astrónomo de Elgin -Illionis-, demostró que Fish se equivocaba. Para ello, dibujó un mapa estelar según el dibujo de Betty Hills, identificando a las estrellas localizadas de Fish por otras distintas y en otra constelación a las que había encontrado Fish, por lo que reiteradamente la tesis se desmantelaba. 
La polémica continuaba, en 1975, Carl Sagan y Steven Soter, emplearon ordenadores para analizar el mapa y concluyeron en que no había base científica en este.
Todos estos acontecimientos, originaron una corriente de escepticismo sobre el incidente. Análisis voluntarios de psiquiatras manifestaron que, la supuesta abducción, era fruto de una alucinación ocasionada por el estrés de la pareja y algunos, incluso, sugirieron la posibilidad de que la hipnosis a la que fue sometido el matrimonio era la causante de dicha alucinación.
Los medios de comunicación comenzaron a insinuar que todo el caso formaba parte de una artimaña con el propósito de obtener un rendimiento económico, desacreditando el informe del Dr. Simon sobre el caso Hill.
Nada de esto desalentó a Betty Hill que continuó con su defensa pública de la existencia de los OVNIS. Estaba segura de lo que había contemplado y experimentado aquella noche. 
En una entrevista que concedió al investigador Allan Hendry, le relató que en sus salidas nocturnas al campo, con el propósito de avistar OVNIS, había logrado observar cerca de un centenar de estos objetos, por la ruta del célebre mapa que dibujó. Y que durante el invierno de 1976 a 1977 contempló algo espectacular: una especie de anillo aplanado dotado de luces de colores radiantes que, según ella, lo identifico como una nave extraterrestre. 
Betty continuaba participando en numerosos programas televisivos, conferencias y debates. Vivió de pleno el “boom” de las abducciones que se desató en EE. UU. Libros publicados en la época como Comunión (1987) de Wihtley Strieber e Intrusos (1987) de Budd Hopkins, contribuyeron a ello.
Y sin aviso, aprovechando una aparición pública en octubre de 1991, en la localidad de Portsmouth, anunció su retirada. Betty, manifestó que después de más de treinta años de estudiar y hablar sobre el fenómeno OVNI, se merecía un descanso. Así mismo, dijo que no cambiaría su experiencia por ninguna otra en esta vida, ni se arrepentía del tiempo dedicado a ello. Para ella, el abducido tenía encomendada una misión: la de comunicar al mundo que no estamos solos.
Betty falleció de cáncer el 17 de octubre de 2004. En la Universidad de New Hampshire, se conserva como parte de una colección, las notas que realizó Betty, cintas grabadas de la hipnosis y otras anexiones sobre el incidente.
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