El asesino de Oslo planeaba cometer dos atentados más

El asesino de Oslo planeaba cometer dos atentados más

El asesino de Oslo planeaba cometer dos atentados más

AFP
Una sacerdote protestante y un imán musulmán, en los funerales de una de las víctimas de la isla de Utoya
El autor confeso de la matanza de Oslo, Anders Behring Breivik, había planeado atentar contra otros dos edificios de la capital noruega. «Sus planes eran bastante más amplios… Tenía otros planes de gran dimensión», señaló su abogado al diario «Aftenposten». Aunque el desarrollo de los hechos ocurridos el viernes pasado fue inesperado, incluso para el asesino.

Breivik volvió a comparecer ayer ante la Justicia. Su abogado ya ha indicado que utilizará en parte el argumento de que se trata de un enfermo mental. Afirmación que incluso el propio abogado ha querido matizar. Breivik, no es simplemente un «loco», sino una personalidad fanática, metódica y obsesiva que, azuzada por un odio cocinado en solitario durante años, se considera un maquiavélico profeta de la ultraderecha y la islamofobia, según informa la agencia Efe.

Inexplicable

«No lo puedo describir. Él no es como ninguno de nosotros», zanjó el letrado Lippestad cuando los periodistas trataron de ahondar en el abismo de la personalidad de Breivik. Pero ante la insistencia de los informadores, retrató al autor de los atentados como una persona «muy fría» y que «vive en una burbuja», lo que le ha generado una «visión de la realidad muy rara» y «muy difícil de explicar».
A partir de ahora, dos psiquiatras determinarán si Breivik sufre de una plena enajenación mental y hasta qué punto es responsable de sus actos. Con la obligación de remitir al Ministerio Público un informe forense antes del 1 de noviembre. El juicio, en todo caso, no podrá comenzar hasta el próximo año. Será un proceso en el que Breivik tendrá que responder por cada una de sus 77 víctimas mortales —ayer se volvió a rectificar el balance final de víctimas— y se promete un proceso largo y prolijo.
Será también una ocasión de catarsis para el inmenso dolor experimentado por Noruega durante estos días y que ayer se hizo visible durante los funerales celebrados por las víctimas en una atmósfera de recogimiento y de solidaridad nacional. En la inmensa tragedia vivida por el pueblo noruego, esta ha sido también una ocasión para reconocerse como una sociedad unida y firme en la defensa de sus valores democráticos.
Al cumplirse ayer una semana de esta tragedia, Oslo ha vuelto a registrar un sereno desfile de ciudadanos profundamente apenados y empeñados en mostrar su sincero respeto con flores, velas y mensajes. En este ambiente, el primer ministro Jens Stoltenberg ha reiterado la necesidad de una respuesta de cordura cívica ante la locura asesina demostrada por Anders Behring Breivik.
Durante un acto ante militantes socialdemócratas, Stoltenberg ha argumentado que la brutal ofensiva terrorista del pasado viernes ha sido un «atentado contra la democracia». Pero según viene reiterando el primer ministro, al que se le reconoce el mérito de haber formulado un mensaje de esperanza ante la mayor tragedia sufrida por Noruega desde la Segunda Guerra Mundial, «responderemos al odio con amor».
En la localidad de Nesodden, cercana a Oslo, ayer se procedió a uno de los primeros entierros de víctimas. Se trataba de Bano Abokabar Rashid, una joven de 18 años de origen kurdo y parte de una familia de refugiados procedentes de Irak. Al sepelio, celebrado en una mezquita, han acudido tanto el primer ministro Stoltenberg como el ministro de Exteriores, Jonas Gahr Store. para despedir a la militante de las juventudes socialdemócratas y símbolo de la Noruega abierta atacada por Breivik.
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